Mi certidumbre es la incertidumbre

Os voy a contar algo. Recientemente me estoy carteando electrónicamente con una amiga de Madrid. Con ella comparto muchas cosas de mi vida cotidiana, y de la suya. Pero sobre todo, llevamos al día mis vicisitudes personales y laborales, en una suerte de relato que, como la vida misma, se construye cada día con nuevas sorpresas y con un final a todas luces, incierto.


En estos momentos tan épicos, el tema que más tratamos es, sin duda, el laboral.

El mío, claro.

La suerte, sin duda, ha sido encontrar a una persona que se vuelca tanto con otra a la que apenas sí conoce.

Es esto lo que más le llama a uno la atención.

Lo que más me llama, a mí, mi atención.

Aunque en estos tiempos que corren quizás el altruismo, la admiración, la pasión o el reconocimiento (cosas que otrora parecerían en desuso) afloran hoy poderosos en gentes a quienes has caído en gracia y que parecen dar todo lo que pueden para sacarte adelante.

Parece que la mala suerte ha querido cebarse conmigo desde hace un par de años. Aunque si queremos ser sinceros (o certeros) debiera decir que ella hizo su aparición allá por 2008, mediados, y que desde entonces no atino a dar con el rumbo adecuado para encauzar diéstramente mi destino.

Por causa de esta desventura, algunos conocidos han sufrido, y otros padecido.

Desde entonces he tratado de reorientar mi camino profesional, dirigiendo mi destino hacia todo aquello que me permitiera empezar de nuevo, aunque esto supusiera hacerlo desde cero.

Dos años de intensa navegación por Internet, por portales de empleo, por sitios webs empresariales, por correos electrónicos de conocidos y de amigos, por ofertas de empleo…

Durante mi travesía, me he formado en diversas materias. No he dejado nunca de interesarme por perfeccionar mis conocimientos, o por ampliarlos con otras materias.

Me he sacado el título de monitor de pádel, he obtenido la certificación profesional de formador ocupacional, he trabajado en lo que me ha salido, y en lo que he podido. Pero nada duradero ni con visos de serlo.

Mi ilusión, mis ganas, mi compromiso… van siendo mellados con cada día que pasa.

La luz al final del camino parece diluirse, y con ella mi esperanza de poder conseguir mis metas… bueno, a decir verdad, mi única meta, que no es otra que la de poder obtener un trabajo decente en el que poder obtener lo justo (tan sólo eso) que me permita vivir dignamente.

Pretensiones pocas.

Soy licenciado que busca un empleo de poca monta: por subsistencia a falta de otra cosa, con tal de que salga.

Hago trueque con mi experiencia, y la vendo al mejor postor a cambio de algo estable.

Mi formación, de peso y oro, la cedo a cambio de migajas.

Y ni aún así consigo algo.

Todo lo más, nada.

Me parece estar en una tragicomedia como protagonista.

Me parece que soy el titular de un libreto de Jean Paul Sartre, donde a modo de ‘El ser y la nada’-y a pesar de mi libertad- prefiero ser prisionero de un mal sueldo con tal de poder sobrevivir y contar con el apoyo de esta sociedad.

Soy capitán de mi navío.

De bandera otrora reconocido.

Experto. Formado…

Ahora perdido.

Soy capitán de mi destino.

Navego cada día en las nuevas redes de la sociedad de la información.

Navego cada día buscando nuevos rumbos.

Esperando encontrar nuevas metas.

Pero nunca he encontrado un puerto abrigado al que cobijarme.

Nunca un destino en el que quedarme.

Nunca un faro que me indicara la ruta que seguir.

Ni una señal que me dijera… «Ven aquí, te cogemos».

Y así continuo en mi barco cargado de esperanza y desesperación.

Bajo bandera incierta.

Cuando lo único que quiero es atracar de una vez por todas y dejar de ser marinero, para ser pescador.

Cuando lo único que pretendo es volver a puerto cada día, y dejar este fragor de mar que me ciega cada día.

Cuando lo único que deseo es poder llegar a casa cada día, sabiendo que al día siguiente me espera la misma responsabilidad que dejaba ayer al fichar a la salida.

Al menos cuento con el apoyo de una sirena.

Es a ella a quien sigo entre las olas.

En quien confío mis penas a todas horas.

Alguien que me escucha y me alienta.

Gracias, por estar ahí.

Entrada del 29.
Es noviembre.
Año 1.
2010


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Consultor y Estratega en Social Media y Marketing Digital. Mentor en redes sociales y marca personal. Escritor. Conferenciante. Formador. HootSuite Ambassador Lat-Am y España. Profesor de comunicación digital y marketing digital. Director de formación y profesor en Escuelas de Negocio y centros de estudios. Asesor de empresas en las Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana.

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