Intolerante a la mala leche (1)

Os voy a contar algo. Las redes sociales hacen extraños compañeros de cama. Buscar, agregar e incluir como amigos o seguidores a completos desconocidos, por sus referencias o afinidades, es lo que tiene. Te arriesgas a encontrar gente que pueda aportarte cosas. Te sorprendes con la marabunta de conocimientos que generan.
Te maravillas con la cantidad de mensajes que llegas a tener cada día.
Pero también alucinas con algunas de sus reacciones.
Sobre todo cuando no saben cómo funcionan las cosas.
O no saben entender lo que dices.
Me considero una persona cabal.
Que sabe hacerse explicar.
De mensaje claro, y de palabra concisa.
Suelo ser parco y directo.
Y no me gustan nada los rodeos, las convergencias y las divergencias.
Paralelismos, todos.
La metáfora me encanta como sistema de explicación.
El ejemplo.
Pero eso de tirar por la tangente…
… O salir perpendicular de donde he venido, o por lo que he dicho…
… No. Res. Nunca.
Hace apenas una cincuentena de días hube de omitir u de bloquear a mi primer usuario de Twitter porque no supo entender lo que quise decir en un mensaje.
Se lo expliqué en privado.
Traté de hacerle ver exactamente lo que quería decir… con otras palabras.
Su reacción no fue otra que la de mofarse, reírse e insultarme.
Mala gente.
Aunque sus intenciones en la red eran buenas.
No puedo decir que ahora lo sean porque en su día les omití.
Recuerdo ahora el motivo de las disquisiciones.
Qué necio(s).
Un usuario que denunciaba varias webs de pederastia y que quería ayuda para que se cerraran.
Yo le indiqué que debían de hacerlo a través de los canales preceptivos: Guardia Civil en Twitter, Policía Nacional en Twitter… a través de sus webs…
Su respuesta…
“Son demasiado lentos, hay que cerrarlas ya”…
Intento calmarlo.
Hacerle ver que por mucho que quiera las cosas de palacio, van despacio.
Me manda a la…  otra punta de España.
Pasa el tiempo.
Unas horas, nada más.
Me encuentro mi terminal móvil repleto de menciones de éste y de otro personaje.
Al otro no le conozco.
Ni siquiera le tengo agregado.
Pero mi perfil es de libre acceso.
Mis twits,  de libre acceso para todos.
Así que, sin conocerme, despotrica, juzga, tergiversa y adultera lo que intentaba hacerle ver a mi otro interlocutor.
Por lo visto he sido la comidilla de sus seguidores durante casi tres horas.
Mi ego, sumido en la pesadumbre.
No merece la pena entrar a discutir, conversar o aclarar cosas con nadie.
Total… Les va a dar igual.
Solución: les bloqueo como usuarios.
Salen perdiendo.
Se quedan sin mi parte de conocimiento.
Y yo, más tranquilo.
Entrada del 14.
Es febrero.
Año 2.
2011

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Consultor y Estratega en Social Media y Marketing Digital. Mentor en redes sociales y marca personal. Escritor. Conferenciante. Formador. HootSuite Ambassador Lat-Am y España. Profesor de comunicación digital y marketing digital. Director de formación y profesor en Escuelas de Negocio y centros de estudios. Asesor de empresas en las Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana.

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